sábado, 18 de octubre de 2014

Crece la oferta de música de calidad



 

 

Artistas nacionales y extranjeros contribuyen a ello.


En Mérida la oferta de música clásica y popular de calidad es cada vez más amplia gracias a jóvenes egresados de escuelas especializadas en ese ramo y por la presencia de ejecutantes nacionales y extranjeros que radican en esta ciudad, a donde llegaron para actuar con la Orquesta Sinfónica de Yucatán y después formaron varios grupos artísticos y camarales.

Un ejemplo de lo anterior es que hace poco surgió la empresa Vienna Music & Art Academy, que dirige el maestro José Luis Chan Sabido, y que ofrece distintos servicios en ese ramo. Uno de ellos es la producción musical, disponen de orquesta, grupos y partituras para cantantes, funciones de ballet, obras de teatro, etcétera.


-También contamos con una agencia de música –añadió Chan Sabido-. En ella ofrecemos servicios  de artistas locales, nacionales y extranjeros para actuar en bodas, congresos y otro tipo de eventos o presentarse en conciertos y festivales.

-Tenemos además una academia de música, está ubicada en el fraccionamiento Águilas de Chuburná, donde funcionan las oficinas de nuestra empresa.

Esa organización cuenta además con dos grupos de artistas que ofrecen espectáculos distintos. Uno de ellos se llama Noches en París, está compuesto por siete personas, de los cuales dos son cantantes con repertorios en francés y en español. El resto son músicos a cargo del violín, teclados, batería, guitarra acústica y bajo.


Una de las cantantes es Priscillia Urroz, de nacionalidad francesa, radicada en Mérida desde hace cinco años, fue parte del coro de Sarah Brightman cuando se presentó en Chichén Itzá, fue profesora de la UADY, realiza presentaciones como solista y da clases de canto. En Noches en París ella se encarga de las melodías en francés. El otro intérprete es José Vales, quien canta en español canciones de Armando Manzanero y de otros autores de boleros, baladas y otros géneros musicales.

-El grupo se llama Noches en París porque en la capital francesa puedes escuchar todo tipo de música, incluso de mariachi –apuntó Chan Sabido.
Otro grupo musical con el que cuenta esa empresa es un ensamble de cámara denominado Quinteto Clásico Yucatán, el cual ya tuvo participaciones importantes.

Este conjunto de cuerdas tiene a dos extranjeros, ambos integrantes de la OSY. Uno de estos es Jaroslav Meluzin, de la República Checa, toca la viola, y Stanislav Grughik,  proveniente de la desaparecida Unión Soviética, ex integrante  de la Filarmónica de San Petesburgo y quien se encarga del contrabajo. Se puede decir que ambos son ajonjolí de todos los moles porque se les puede ver en distintos agrupamientos de música clásica que hay en Mérida.
 
Los demás integrantes de ese quinteto son el propio Chan Sabido, violín primero; Alejandra Gameros Losa, violín segundo; Abel Arce Pacheco, viola; Salvador Monroy, chello, y el tenor Miguel Mena.

Una característica de ese grupo es su repertorio de música popular y vernácula. Interpretan tanto a Manzanero como a los compositores de la trova tradicional yucateca. En sus manos esas piezas adquieren nueva belleza sonora.

viernes, 10 de octubre de 2014

Noche barroca en el Palacio Cantón



 

Cantatas y suites con María Eugenia Guerrero y el ensamble Ars Musicum.




Nacido en la época colonial, el compositor mexicano Manuel de Zumaya no  habría imaginado que tres siglos después seguiría considerado como uno de los grandes compositores de esa época y que en Mérida un ensamble de músicos de varios países le rendirían homenaje permanente al incluir sus presentaciones obras de este autor.  


El barroco enamoró a De Zumaya y también es el género preferido de Ars Musicum Mérida, una orquesta de cámara de 15 integrantes, casi todos ellos miembros de la Orquesta Sinfónica de Yucatán.



La noche del jueves ofrecieron junto con la mezzosoprano venezolana María Eugenia Guerrero Rada un concierto en un salón del museo regional de antropología Palacio Cantón. Esta presentación fue parte de las actividades culturales que organiza esa institución del INAH.


El programa tuvo dos partes. En la primera de ellas el conjunto y la artista presentaron dos cantatas de Manuel de Zumaya, ambas son escuchadas con frecuencia en las salas de concierto de ese tipo. Una de ellas es breve, “Como aunque culpa”, compuesta de un recitativo y un aria, y la otra, “Si ya aquella nave” es más extensa, consta de preludio, recitativo, aria, recitativo, de nuevo aria y concluye con otro recitativo.


En esas interpretaciones la maestra Guerrero Rada, establecida en Mérida, promotora de la ópera y profesora de nuevas generaciones de ese género, exhibió las cualidades de su voz y el resultado de sus estudios en esa materia.


En la segunda parte el ensamble ofreció tres interpretaciones, todas ellas de varios movimientos y con partituras de un compositor italiano, un británico y un alemán, todos ellos del barroco.


De Pietro Locatelli ofrecieron la sinfonía fúnebre de seis movimientos. Del inglés Henry Pourcell trajeron la suite Abdelazer, de nueve movimientos, y Heinrich Ignaz Franz von Biber, su Battalia á 9. Esta última es una pieza que los especialistas reconocen porque contiene una sección humorística con contrapuntos muy disonantes que hacen creer al público que de pronto los músicos desafinaron o que cada uno marcha por camino distinto.


Ese programa confirma la tendencia de Ars Musicum de incluir en sus actuaciones piezas barrocas poco conocidas a fin de darles difusión.



El concierto de esa noche se realizó en una sección del museo que si bien se presta a disfrutar de la música de cámara porque permite apreciar la pureza de las cuerdas resulta incómodo porque carece de clima artificial. Los músicos sufrieron esa dificultad adicional, terminaron con la ropa empapada de sudor. La mezzosoprano también padeció esa irritante molestia.


El salón tiene cupo para unas 100 personas, todos los espacios se llenaron. La presentación comenzó puntual, algo a lo que no estamos acostumbrados los yucatecos. Unas 20 personas retrasadas esperaron afuera a que hubiera un intermedio para ingresar a la sala. (Mérida Cultura).

martes, 7 de octubre de 2014

Concierto al compás del corazón



  

El guitarrista Eduardo Rodríguez ofreció placentera actuación.


Hay espectáculos que resultan tan atractivos que el público no desea que estos concluyan o bien que se repitan para verlos de nuevo. Ese fue el caso del concierto que el lunes pasado ofreció guitarrista Eduardo Rodríguez Ricalde en el teatro Fantasio.

Esa presentación fue una velada de buena música, de piezas con una armonía deliciosa  y ritmos que siguen el compás del corazón cuando este late con apacible alegría.

Esa refrescante lluvia de notas brotó de las guitarras acústica y eléctrica de don Eduardo, punteadas con un requinteo experto y sentimental que sólo dan la experiencia y la emotividad interpretativa. Esto lo confirmamos cuando el artista ofreció en versión de guitarra de caja la pieza “Europa”, una de las conocidas composiciones del guitarrista de origen mexicano Carlos Santana, estrenada hace 38 años.


Rodríguez Ricalde, a quien sus amigos apodan “El Pollo”, está en la tercera edad, durante su actuación recurrió a las gafas para revisar sus apuntes y  el repertorio elegido para el programa de esa noche. Sin embargo conserva la juventud en sus manos, ellas recorren el diapasón con el entusiasmo de un muchacho.

No lo conocemos en persona, pero en el escenario proyectó bonhomía. Quizá en esto influyó el hecho de que parte de los asistentes al concierto son amigos y admiradores suyos, entre ellos artistas locales así como extranjeros radicados en esta tierra. Esto lo tranquilizó, el auditorio perdonó algunas fallas de las ejecuciones y problemas que surgieron con el equipo de sonido.

Acompañado de cuatro buenos músicos que lo apuntalaron, este ejecutante ofreció interpretaciones de autores locales y extranjeros, mostrando con ello que hay creaciones de yucatecos que pueden figurar en cualquier catálogo internacional de buenas melodías.

Además del tema de Carlos Santana ya citado llevó al escenario cuatro composiciones del argentino Luis Salinas, uno de los grandes guitarristas hispanoamericanos, así como de los yucatecos Guadalupe Trigo y Juan Acereto, y del puertoriqueño Noel Estrada, entre otros.

Cada pieza estuvo reforzada por los exactos teclados a cargo de Adolfo May.  Las percusiones correspondieron al antillado Miguel Mañaná. Un boletín de la Sedeculta indica que en el bajo quedó en manos de Yuniher Gerrero, y la batería en Claifor Sterling.

Como parte de su carrera de guitarrista Eduardo Rodríguez Ricalde fue integrante de grupos musicales que acompañaron a cantantes como Manoella Torres, "Coque" Muñiz y Arturo Castro o bien artistas y comediantes, entre ellos Tony Balardi y Edmundo Miller. Ahora está activo en los escenarios locales, es fácil adivinar que todavía le queda mucha cuerda.- (Mérida Cultura)  

viernes, 3 de octubre de 2014

“La música alimenta mi alma”



 

Otro aplaudido concierto de Abril Rivas.


Rodeada de amigos y admiradores la cantante Abril Rivas subió de nuevo al escenario para ofrecer otro de sus aplaudidos conciertos en los que mezcla ritmos y temas para hacer más amenas esas presentaciones y llegar a todos los gustos.


Esta vez el encuentro con su público fue en el teatro Fantasio, en el cual ella estuvo acompañada por un grupo musical dirigido por Emilio Rosado desde los teclados.

En esta ocasión ella cerró sus intervenciones cantando a dúo con su hermana Ilka. Las dos interpretaron “Hoy tengo ganas de ti”, una canción de los años 70 pero que fue renovada con versiones de distintos cantantes, entre ellos Ricardo Montaner. Esa canción fue tema de la telenovela mexicana La Tempestad.

Quizá para mostrar sus habilidades líricas o la amplitud de su repertorio –o las dos cosas– Abril ofreció casi al final de su concierto el aria Nessun dorma, conocido tema operístico del acto final de Turandot, de Giacomo Puccini. 
No hay muchas cantantes que se internen en las dificultades de los temas de ópera, pero la conocida intérprete lo hizo. El público le aplaudió esa temeridad pues consideró que libró bien el obstáculo.

El programa de esa noche fue variado, incluyó también temas caribeños, melodías románticas y piezas de la roquera Alejandra Guzmán. Todo ello con el característico estilo interpretativo de esa artista.

Para ese concierto, de casi hora y media de duración, la cantante lució un vestido negro que semejó una sensual prolongación de su cabellera negra. 

A esta presentación le puso el título “De corazón” pues refleja el carácter y estado de ánimo con el cual organizó ese nuevo encuentro con sus seguidores.

Hace unos días, al lanzar invitaciones para ese concierto, Abril Rivas expuso que para ella cantar es uno de sus mayores placeres, la música alimenta su alma, es su fuente de energía. Quienes acudieron a escucharla este viernes pudieron constatar el por qué de esa expresión. (Mérida Cultura).