lunes, 20 de octubre de 2014

Lujoso regalo musical




El guitarrista Cecilio Perera y el ensamble Quo Vad

 

Guitarra, pianos y cuerdas en variado programa con grandes artistas.


El pasado domingo 19 el viejo y descuidado teatro Peón Contreras se iluminó con cuatro presencias musicales que resultaron un obsequio de lujo para los que tuvieron la fortuna de elegir ese espectáculo entre la gran variedad de actividades programadas ese día dentro del Festival Internacional de la Cultura Maya.


Los distintos programas de ese concierto, sus ejecutantes y la forma como estos se presentaron resultó una celebración, fue como asistir a un banquete de varios tiempos, con buenos vinos, fino postre y relajante café. 

El antiguo edificio que lleva el nombre del dramaturgo, poeta y novelista meridano alojó ese día la majestad del guitarrista Cecilio Perera junto con el talento por duplicado en la pareja al piano integrada por la búlgara Irina Decheva y la yucateca Marielí Sosa Casares así como a las luminosas cuerdas del ensamble Quo Vadis, con integrantes procedentes de varios países pero radicados en esta ciudad.

Cecilio, en una de sus ejecuciones.
Cecilio abrió el espectáculo con dos interpretaciones clásicas y tres mexicanísimas piezas.
En el primer caso se escucharon la Gran Overtura de Mauro Giuliani, el guitarrista italiano cuyo talento tuvo el reconocimiento incluso de Beethoven, quien, se dice, escribió piezas para él, y la Fantasía Opus 19 del también italiano Luigi Legnani, quien es conocido por muchos por sus numerosos caprichos para guitarra. En la parte nacionalista estuvieron Cielito lindo, La Llorona y el Son de la Negra.

Irina Decheva y Marielí Sosa
Perera no habló con el público, no presentó las piezas que ofrecería. Tampoco lo hicieron los demás artistas. Y, como es costumbre en las actividades culturales del gobierno estatal, no hubo programas de mano. Por fortuna, casi todo el repertorio fue de piezas populares, fácilmente reconocibles por parte del público.  

Después de Cecilio tomaron el escenario Decheva y Sosa Casares para ofrecer dos composiciones para dueto de pianos. De Mozart eligieron el andante de la sonata en re mayor, y del polémico sovietico Dimitri Schostakovich, el Concertino Opus 94.

Irina Decheva

De nuevo regresó el guitarrista, esta vez acompañado del quinteto Quo Vadis, para ofrecer un popurrí de Los Beatles con base en los arreglos del cubano Leo Brouwer. Esa lista incluyó, entre otras, las canciones Ticket to Ride,  She’s Leaving Home, Yesterday y Got to get you into my Life.


Nadezca Golubeva
El conjunto de cuerdas está integrado por Nadezca Golubeva (cello), Stanislav Grubnik (contrabajo) y Jaroslav Meluzin (viola) así como Pawel Blaszkowski y Timothy Myall (violines). 

Los prolongados aplausos que recibieron ellos y Cecilio Perera al terminar esa presentación no fueron suficientes para hacer que ofrecieran un regalo. (Mérida Cultura)

sábado, 18 de octubre de 2014

Crece la oferta de música de calidad



 

 

Artistas nacionales y extranjeros contribuyen a ello.


En Mérida la oferta de música clásica y popular de calidad es cada vez más amplia gracias a jóvenes egresados de escuelas especializadas en ese ramo y por la presencia de ejecutantes nacionales y extranjeros que radican en esta ciudad, a donde llegaron para actuar con la Orquesta Sinfónica de Yucatán y después formaron varios grupos artísticos y camarales.

Un ejemplo de lo anterior es que hace poco surgió la empresa Vienna Music & Art Academy, que dirige el maestro José Luis Chan Sabido, y que ofrece distintos servicios en ese ramo. Uno de ellos es la producción musical, disponen de orquesta, grupos y partituras para cantantes, funciones de ballet, obras de teatro, etcétera.


-También contamos con una agencia de música –añadió Chan Sabido-. En ella ofrecemos servicios  de artistas locales, nacionales y extranjeros para actuar en bodas, congresos y otro tipo de eventos o presentarse en conciertos y festivales.

-Tenemos además una academia de música, está ubicada en el fraccionamiento Águilas de Chuburná, donde funcionan las oficinas de nuestra empresa.

Esa organización cuenta además con dos grupos de artistas que ofrecen espectáculos distintos. Uno de ellos se llama Noches en París, está compuesto por siete personas, de los cuales dos son cantantes con repertorios en francés y en español. El resto son músicos a cargo del violín, teclados, batería, guitarra acústica y bajo.


Una de las cantantes es Priscillia Urroz, de nacionalidad francesa, radicada en Mérida desde hace cinco años, fue parte del coro de Sarah Brightman cuando se presentó en Chichén Itzá, fue profesora de la UADY, realiza presentaciones como solista y da clases de canto. En Noches en París ella se encarga de las melodías en francés. El otro intérprete es José Vales, quien canta en español canciones de Armando Manzanero y de otros autores de boleros, baladas y otros géneros musicales.

-El grupo se llama Noches en París porque en la capital francesa puedes escuchar todo tipo de música, incluso de mariachi –apuntó Chan Sabido.
Otro grupo musical con el que cuenta esa empresa es un ensamble de cámara denominado Quinteto Clásico Yucatán, el cual ya tuvo participaciones importantes.

Este conjunto de cuerdas tiene a dos extranjeros, ambos integrantes de la OSY. Uno de estos es Jaroslav Meluzin, de la República Checa, toca la viola, y Stanislav Grughik,  proveniente de la desaparecida Unión Soviética, ex integrante  de la Filarmónica de San Petesburgo y quien se encarga del contrabajo. Se puede decir que ambos son ajonjolí de todos los moles porque se les puede ver en distintos agrupamientos de música clásica que hay en Mérida.
 
Los demás integrantes de ese quinteto son el propio Chan Sabido, violín primero; Alejandra Gameros Losa, violín segundo; Abel Arce Pacheco, viola; Salvador Monroy, chello, y el tenor Miguel Mena.

Una característica de ese grupo es su repertorio de música popular y vernácula. Interpretan tanto a Manzanero como a los compositores de la trova tradicional yucateca. En sus manos esas piezas adquieren nueva belleza sonora.

viernes, 10 de octubre de 2014

Noche barroca en el Palacio Cantón



 

Cantatas y suites con María Eugenia Guerrero y el ensamble Ars Musicum.




Nacido en la época colonial, el compositor mexicano Manuel de Zumaya no  habría imaginado que tres siglos después seguiría considerado como uno de los grandes compositores de esa época y que en Mérida un ensamble de músicos de varios países le rendirían homenaje permanente al incluir sus presentaciones obras de este autor.  


El barroco enamoró a De Zumaya y también es el género preferido de Ars Musicum Mérida, una orquesta de cámara de 15 integrantes, casi todos ellos miembros de la Orquesta Sinfónica de Yucatán.



La noche del jueves ofrecieron junto con la mezzosoprano venezolana María Eugenia Guerrero Rada un concierto en un salón del museo regional de antropología Palacio Cantón. Esta presentación fue parte de las actividades culturales que organiza esa institución del INAH.


El programa tuvo dos partes. En la primera de ellas el conjunto y la artista presentaron dos cantatas de Manuel de Zumaya, ambas son escuchadas con frecuencia en las salas de concierto de ese tipo. Una de ellas es breve, “Como aunque culpa”, compuesta de un recitativo y un aria, y la otra, “Si ya aquella nave” es más extensa, consta de preludio, recitativo, aria, recitativo, de nuevo aria y concluye con otro recitativo.


En esas interpretaciones la maestra Guerrero Rada, establecida en Mérida, promotora de la ópera y profesora de nuevas generaciones de ese género, exhibió las cualidades de su voz y el resultado de sus estudios en esa materia.


En la segunda parte el ensamble ofreció tres interpretaciones, todas ellas de varios movimientos y con partituras de un compositor italiano, un británico y un alemán, todos ellos del barroco.


De Pietro Locatelli ofrecieron la sinfonía fúnebre de seis movimientos. Del inglés Henry Pourcell trajeron la suite Abdelazer, de nueve movimientos, y Heinrich Ignaz Franz von Biber, su Battalia á 9. Esta última es una pieza que los especialistas reconocen porque contiene una sección humorística con contrapuntos muy disonantes que hacen creer al público que de pronto los músicos desafinaron o que cada uno marcha por camino distinto.


Ese programa confirma la tendencia de Ars Musicum de incluir en sus actuaciones piezas barrocas poco conocidas a fin de darles difusión.



El concierto de esa noche se realizó en una sección del museo que si bien se presta a disfrutar de la música de cámara porque permite apreciar la pureza de las cuerdas resulta incómodo porque carece de clima artificial. Los músicos sufrieron esa dificultad adicional, terminaron con la ropa empapada de sudor. La mezzosoprano también padeció esa irritante molestia.


El salón tiene cupo para unas 100 personas, todos los espacios se llenaron. La presentación comenzó puntual, algo a lo que no estamos acostumbrados los yucatecos. Unas 20 personas retrasadas esperaron afuera a que hubiera un intermedio para ingresar a la sala. (Mérida Cultura).