domingo, 23 de agosto de 2015

Tres expresiones dancísticas



 

 

Oportunidad para disfrutar varios géneros de baile.


El tiempo y el espacio fueron dotados de alma cuando surgió la danza. Y el movimiento se volvió arte cuando el cuerpo humano se posesionó de él.

Desde entonces el baile ha sido compañero del hombre en todas las culturas y épocas. Esta expresión artística la vemos por igual en un polvoroso espacio rural que en lujosos palacios destinados al arte.


La danza tiene el hechizo del amor, el color de la primavera y el entusiasmo de las alas de un ave.
Siempre es grato disfrutarla. 

Y en este final de agosto y principios de septiembre hay oportunidad de ello, mediante un programa de nueve funciones en el que las tres agrupaciones dancísticas que tiene el gobierno estatal presentan sus trabajos en el teatro “José Peón Contreras”.

Una de ellas es la  Compañía de Danza Clásica del Estado que repite una corografía que ya había estrenado: “Al ritmo de jazz y tango…pasiones verdaderas”, con la participación de diez bailarines, incluyendo al creador de ese espectáculo Adrián Leyva. 

La primera función fue el sábado 22, se repetirá este jueves 27 y el martes 1 de septiembre.

Es una obra que pretende proyectar alegría, remordimiento, pasión y amor, para lo cual recurre a distintos géneros de danza: contemporánea, jazz y tango.

Cambio de estilo.


Esa agrupación se movió del género clásico hacia una modalidad que combina este con el baile moderno. Pero se conserva el estilo original, la coreografía mantiene ejecuciones obligadas del ballet formal.

El espectáculo, según constatemos, consta de cinco números continuos. Debido a que es de mucho movimiento, es breve, de unos 40 minutos. 
 
Participan Lisset Ruiz, Tatiana Arcila, Montserrat Castellanos, Paulina Gordillo, Mónica Arceo, Laura Manzanilla y Giovana Aguilar, así como  Pablo Matta, Emmanuel Gutiérrez, Miguel Evia, Mayvel Miranda y el citado Adrián Leyva.

La otra compañía es Alsurdanza, que dirige el maestro Milton Acereto y que trae la obra “Hasta el hartazgo”, la cual estrenó en fechas pasadas con tres vehementes bailarinas.

Esta vez una presentación el jueves pasado, está prevista otra más el viernes 28 del presente y la última el miércoles 2 de septiembre. 

Este es un trabajo que lamentablemente no hemos podido admirar. Milton Acereto es conocido por su empeño en que el cuerpo cumpla su función en la danza: ser medio de expresión, usar la técnica para comunicar emociones, sorprender visualmente.

En este espectáculo Participan las bailarinas Cariño Cervantes, Erika Campos y Verónica Castillo. (la foto que aquí mostramos es de Alsudanza, publicada en internet).


Danzas mexicanas.


El tercer grupo que interviene en esta temporada es el Ballet Folclórico “Alfredo Cortés Aguilar”, acompañado de la Orquesta Jaranera del Mayab, dirigida por Felipe Chi Naal, que ofrece una velada de danza didáctica denominada “Didanza”. 

Es un repertorio con bailes de Jalisco y Yucatán que derraman en el escenario el color y alegría que caracterizan a la mayoría de las danzas tradicionales del país.

Al igual que en los casos anteriores, esta agrupación ya ofreció una función pero tiene dos presentaciones más el miércoles 26 y jueves 3 de septiembre.

Todas las presentaciones son de acceso gratuito y, como ya dijimos, son en el teatro “José Peón Contreras”. Te repetimos las fechas para que veas a los tres grupos o elijas el espectáculo que más llame tu atención: miércoles 26, jueves 27 y viernes 28 del presente, y martes 1, miércoles 2 y jueves 3 de septiembre (Mérida Cultura)

miércoles, 22 de julio de 2015

Bondades de la danza




 

 

El baile es mucho más que un exponente de tradiciones.


La danza es parte del sinnúmero de actividades que pueden realizarse durante la edad juvenil para llenar esa etapa de la vida con experiencias, conocimientos, habilidades, aventuras y vivencias divertidas o emocionantes. Ellas nos alejan del ocio y caminos inadecuados, templan el carácter, ayudan a controlar las emociones, alivian tensiones y fomentan la convivencia y la tolerancia hacia los demás.


En los niños el baile  aumenta la flexibilidad y la capacidad motora, incrementa el equilibrio y la salud cardiovascular. Participar en espectáculos dancísticos desarrolla la confianza, superan miedos de actuar ante el público y genera una sensación de bienestar.

Lo anterior pudo verse en la pasada en la Muestra de Danza de Municipios 2015 que durante tres días organizó la Sedeculta en el teatro “José Peón Contreras”, con la participación de 15 grupos artísticos infantiles y juveniles procedentes de Dzemul, Dzilam González, Halachó, Kanasín, Oxkutzcab, Panabá, Progreso, Sucilá, Ticul, Tekax, Temax y Valladolid.

Esas actuaciones dejaron ver también los muchos adelantos que hay en el interior del estado en materia dancística, tanto en los rubros de baile tradicional como folcklor nacional o danza moderna o de espectáculo.
De viernes a domingo esos conjuntos presentaron repertorios en esos géneros, en todos ellos mostraron disciplina y amor al baile.

Grupos con trayectoria.

 Nos tocó asistir a la jornada de clausura, en la cual se presentaron grupos de Tekax, Valladolid, Panabá, Sucilá, Tekax, Kanasín y Progreso. Estos dos últimos se enfocaron a espectáculos contemporánea.

 
El grupo tekaxeño es infantil y lleva por nombre San Dieguito de Alcalá. Se ha presentado en la ciudad de México y en Hidalgo, es dirigido por el profesor César Mejía. En su actuación del domingo pasado generaron muchas palmas con sus cuadros de jaranas yucatecas.

Los vallisoletanos hicieron lo propio don danza aztecas. Impresionaron con su maquillaje y vestuario de grandes y vistosos penachos. Estuvieron acompañados con sonidos de tambores, tunkules y flautas tocados por ellos mismos. Se informó que ese agrupamiento es dirigido por Enrique Mena Suárez, quien además participó en ese espectáculo –lució un penacho de un metro de alto- danzando y tocando instrumentos musicales. 

El ballet de Panabá presentó bailables de Campeche, y el de Sucilá mostró con sus ejecuciones las cualidades que le permitieron participar en el programa Mérida en Domingo y presentarse anteriormente en los escenarios de los teatros “Armando Manzanero” y “José Peón Contreras” así como en el estado de Veracruz.

Instalaciones en malas condiciones.

Las interpretaciones, los vestuarios y las coreografías causaron buena impresión entre el público que se día acudió al parcialmente remozado teatro “Peón Contreras”. 

Esos trabajos incompletos en el inmueble no sólo afectan la imagen de ese recinto, que es el mayor de su género en el estado, sino que también dificultan el trabajo de los artistas en el escenario, pues todavía no se concluye la colocación del nuevo piso de madera de este.

Las tablas cubren la mayor parte de la escena, pero todavía no abarcan al proscenio. Esto obliga a los ejecutantes que se mueven en todo el espacio a estar atentos para no tropezar con el desnivel de piso creado por esa circunstancia.

Las autoridades dicen que invirtieron $20 millones en el mantenimiento de ese edificio. Pero hay partes a las que no llegó ni la pintura. En molduras y adornos escultóricos no se quitó ni el polvo. Y los aparatos de clima artificial siguen siendo insuficientes. 

No queremos ser mal pensados, pero nos preguntamos si en esta obra no hubo una “danza de los millones”. (Mérida Cultura)

domingo, 5 de julio de 2015

Una ecléctica presentación



 

 

El ballet regresa al recién reabierto teatro “José Peón Contreras”.


El Ballet de la Ciudad de Mérida ofreció el viernes pasado un espectáculo pocas veces visto en el principal recinto teatral de la ciudad pues combinó danza clásica y contemporánea con gimnasia artística, todo ello con un soporte musical académico con giros de jazz y variantes antillanas.

Bajo la coordinación de Erika Argüelles y el cubano Yohan Herrera esa larga presentación se realizó en el teatro “José Peón Contreras”, su programa incluyó 16 números separados en dos partes con un intermedio.

La mayor parte de los cuadros estuvieron a cargo del Ballet de la Ciudad de Mérida, otros tres quedaron en manos de las gimnastas infantiles del Club Heymo, y uno correspondió a Créssida Danza Contemporánea, que dirige la maestra Lourdes Luna. Esta compañía presentó un fragmento de “El significado del caos”, creado y dirigido por ella misma.

En ese bufé dancístico lo mejor del ballet clásico estuvo en la segunda parte, el cual abrió con el famoso pas de deux Esmeralda que interpretaron Aniuska Torres y el cubano Maibel Miranda, uno de los bailarines de esa isla establecidos en esta parte del país y quien, como se esperaba, mostro fuerza, plasticidad, destreza y elegancia tanto en su actuación individual como en el acompañamiento de su pareja.

Aniuska por su parte ya es muy conocida y aplaudida por los seguidores locales de esa danza clásica, la joven es de las pocas estrellas locales que iluminan el horizonte del ballet peninsular. En esta presentación mostró que no ha dejado de aprender y superarse desde que pisó la duela de ensayos desde muy niña, lo cual le permitió, como exige esa disciplina artística,  adaptar su flexible cuerpo infantil al desarrollo que requieren aquellas que en verdad desean destacar en ese arte.

La talentosa bailarina, quien todavía no cumple los 20 años de edad, recién regresó de España, donde tomó un curso en el Ib Stage, el prestigio curso internacional de danza en el que participan bailarines de distintas partes del mundo previa selección. Aniuska, quien ha bailado en Cuba, esa dorada veta antillana del ballet mundial,  ha ganado premios y medallas áurea en competencias y presentaciones, entre ellas de Campeón de Campeones del Concurso Interamericano de Danza y el Concurso Internacional de Danza para Jóvenes.

En el espectáculo del viernes pasado ella ofreció otro lujoso número con la Variación Kitri del primer acto de Don Quijote, la célebre coreografía de Marius Petipa, con música de Ludwig Minkus.

Otra artista que realzó esa parte del programa es Mónica Lázaro, con un fragmento de Fairy Doll, esa joya de la danza clásica, muy imaginativa y graciosa.

Una tercera mención es para el trabajo sobresaliente de Giovana Aguilar, la cual, acompañada de Moisés Martín, interpretó Muñecos, esa famosa coreografía surgida de la música de Rembert Eguës, el premiado artista que fue director musical del Ballet Nacional de Cuba y que dejó la isla para residir en París. Este número gana fácilmente aplausos por su argumento sencillo, entendible y tierno.

Los seis primeros números de esa “Gala de ballet”, que fue el nombre puesto a ese espectáculo, estuvieron a cargo de estudiantes del Ballet de la Ciudad de Mérida que avanzan en ese proceso de generar belleza realizando movimientos naturales que parecen sencillos pero que en realidad son complicados.

En esos cuadros se exigieron movimientos lentos fluidos, equilibrio, giros y saltos en una ejecución cuando menos armoniosa pues son fragmentos de ballets famosos interpretados por grandes artistas mundiales y, por tanto, son muy conocidos por el público. El telón se alzó con un Opening a cargo de Leslie, Gisselle y Giovana Aguilar; siguieron números del ballet El Corsario: el pas de deux Esclava y Mercader, el pas de troi, la Danza de carácter segundo acto, y Jardín encantado tercer acto. En ellos intervinieron una veintena de danzantes.


Posteriormente vinieron el número de danza contemporánea, el pas de deux Esmeralda, Estaciones (con música de Vivaldi, por supuesto) y Fairy Doll. Siguió la primera presentación de las gimnastas infantiles del Club Heymo, después se ofrecieron Muñecos, otro número de gimnasia rítmica, la variación de Don Quijote, otra vez las gimnastas, y, finalmente  el cierre con Sada, un baile inspirado en los suricatos.

Ese espectáculo fue oportunidad de ver el “remozado” teatro “José Peón Contreras” que estuvo cerrado largo tiempo y al cual, según el gobierno, le invirtieron $20 millones. 

Según observamos, el exterior se pintaron, sin ser resanadas antes, las paredes. El arreglo no llegó a las puertas y ventanas que siguen obscuras y sucias. En el interior la pintura y el resane no alcanzaron los techos, ahí se ven a simple vista desprendimientos del recubrimiento. Y las tablas del escenario no recibieron siquiera un baño de emalte, siguen despintadas y sin ajustes. Las escalitas que conducen a los distintos niveles no recibieron ni el paso de la escoba.

Lo que sí se cambió fue la alfombra de los pasillos y los palcos. En estos últimos se suprimieron las antiguas sillas de madera labrada y terciopelo (fueron sustituidas por asientos modernos) y el pasamanos de terciopelo (se le puso madera). Las divisiones de tablaroca de los palcostambién  fueron cambiados por otros de madera. (Mérida Cultura).